Cerebro interactuando con máquinas: “Brain hacking”

La especialidad de hackear el cerebro “brain hacking” pretende explicar cómo las neurociencias pueden contribuir a desarrollar ciertas tecnologías que facilitan estimular la aparición, entre otras cosas, de imágenes teofánicas.  Constituye un campo ambicioso para aumentar las funciones del cerebro mediante la computación y la inteligencia artificial (IA).

Sin embargo, los recientes avances en esta área han producido cierta inquietud entre los expertos científicos debido a la preocupación sobre que determinados progresos en la computación del cerebro podrían generar desigualdades sociales, y alterar profundamente aspectos relevantes de la experiencia humana. Integrar la mente humana con las máquinas indudablemente creará beneficios, riesgos y oportunidades para diversos aspectos de la vida.

La neurotecnología es toda aquella tecnología que ejerce una influencia fundamental sobre el entendimiento del cerebro, y diversos aspectos de la consciencia u otras actividades de primer orden en el cerebro humano. Incluye tecnologías diseñadas para mejorar y reparar funciones cerebrales, y permitir a los investigadores y médicos clínicos visualizar el cerebro. Asimismo, la computación del cerebro es una interface cerebro-ordenador, en ocasiones denominada interface neuronal-control (NCI), interface máquina-mente (MMI), interface neuronal directa (DNI), o interface cerebro-máquina (BMI). Todas ellas implican un procedimiento de comunicación directa entre la red cerebral y un artilugio externo. La interface cerebro-ordenador (BCI) se diferencia de la neuromodelación ya que permite el flujo de la información bidireccional. Se la emplea en investigación, construcción de mapas, o para asistir, aumentar o reparar funciones cognitivas y sensoriales motoras.

Para entender mejor los aspectos y tendencias de esta nueva especialidad (computación del cerebro, tecnología del cerebro o neurotecnología) es conveniente analizar el impacto que pueda originar en distintos sectores.  Con el objetivo de ilustrar estos adelantos analizaremos el impacto en los sectores del juego y entretenimiento, en el de educación, en marketing, en salud/neurología, en tratamientos de salud mental, en las ciencias del deporte, en entretenimiento y en defensa. Sigue leyendo

Cerveza creada con inteligencia artificial

La expresión inteligencia artificial (IA) fue acuñada por John McCarthy en 1956, y la definió cómo: “… la ciencia e ingenio de hacer máquinas inteligentes, especialmente programas de cómputo inteligente”. La IA, también llamada inteligencia computacional, es la inteligencia exhibida por máquinas. En ciencias de la computación, una máquina “inteligente” ideal es un agente racional flexible que percibe su entorno y lleva a cabo acciones que maximicen sus posibilidades de éxito en algún objetivo o tarea.

Coloquialmente, el término inteligencia artificial se aplica cuando una máquina imita las funciones «cognitivas» que los humanos asocian con otras mentes humanas, como, por ejemplo: “aprender” y “resolver problemas”. Avances tecnológicos todavía clasificados como inteligencia artificial son los sistemas capaces de jugar ajedrez, GO y manejar por sí mismos.

Las cosas van demasiado rápido con la inteligencia artificial. Expertos vaticinan que el desarrollo de la IA, el mayor reto tecnológico de la historia, dará a luz una nueva generación de robots autónomos capaces de atender nuestras necesidades. Sin duda asistiremos a enormes avances en esta área. El futurólogo Raymond Kurzweil, que hoy trabaja en la división de Ingeniería de Google, está convencido de que durante este siglo los robots serán capaces de pasar el test de Turing, incluso antes de 2029. No sería la primera vez que se cumplen sus predicciones. El test de Turing, se basa en que la máquina en cuestión debe ser capaz de escribir una historia de ficción, crear un poema o elaborar una pintura para superar la prueba. Para superar este test, el agente artificial debe desarrollar un artefacto creativo a partir de una serie de géneros artísticos que requieren un mínimo desarrollo de inteligencia. Además, el artefacto debe cumplir con ciertas limitaciones que son impuestas por el evaluador humano. Aunque la creatividad no es exclusiva de la inteligencia humana, sí es uno de sus sellos de identidad”. Sigue leyendo

Diseño de interfaces para impresionar al cerebro

Detrás de cada interface hay un diseñador. En algunos casos hasta un equipo integrado por varios de ellos, y todos tienen que considerar numerosos aspectos. ¿Cómo debería ser la sonoridad de Siri? ¿Qué cosas se le pedirá a Alexa que haga? ¿Cómo esperan los usuarios que reaccione el robot Kuri cuando le realicen una broma?

Poco a poco nos estamos acostumbrando a vincularnos con interfaces, e incrementalmente ellas también a convivir con nosotros, ya que interactúan con su entorno, hablan con sus usuarios, e incluso interpretan nuestras emociones según cambian nuestras expresiones faciales. Se denomina a este fenómeno Uso Afectivo de Interface (UAI), término adoptado del campo de la Computación Afectiva.

La Computación Afectiva es una especialidad de las ciencias computacionales, que se ocupa (y desarrolla) aquellas tecnologías que se pueden considerar inteligentes, y emocionalmente conscientes. Estas tecnologías presentan significativas oportunidades y desafíos debido a que disponen de competencias para comportarse con maneras y costumbres sociales. Así, podemos interactuar con ellas como si de seres humanos se tratara.

Cuando las personas ingresan en esa relación, la personalidad que ha sido diseñada para esos bots también afecta nuestro comportamiento. Se asume que cuando el bot tiene poco carácter estimula la peor reacción en los niños. Cuando no hay límites a la falta de cortesía, los niños tienden a ser más descorteses, e incluso pueden convertirse en abusivos. Cuando nos dirigimos a Alexa no es necesario pedir por favor, o decir gracias. La falta de autoafirmación y firmeza también puede afectar a los adultos. Por ejemplo, se ha estudiado cómo los bots femeninos responden al acoso sexual. Se ha demostrado que la personalidad permisiva de estos asistentes puede reforzar estereotipos preocupantes y perturbadores sobre la mujer, y permitir que el usuario se sienta libre para degradarla a su antojo. Sigue leyendo

Descubrir mediante eye tracking cómo vemos el diseño

Los arquitectos reconocen que ciertos detalles pueden convertir los espacios en más cómodos, más hermosos, más deseados, y de mayor disfrute. Aunque haya escasa evidencia empírica para avalar estas consideraciones, una nueva área de investigación se orienta a determinar y cuantificar las respuestas psicológicas a los edificios: se trata de la nueva disciplina de la arquitectura cognitiva. De la misma manera que hablamos de neuromarketing, neuroeconomía, neurofinanzas y neurolegales, ahora damos la bienvenida a la neuroarquitectura. La esperanza es que con el mejor entendimiento a través de la ciencia los diseñadores pueden determinar aquello que a las personas les agrada o desagrada del entorno, para de esta manera poder mejorarlo sustancialmente.

Para ello se ha comenzado a investigar cómo el cerebro percibe a los edificios. Los resultados de las observaciones permiten crear lugares que estimulan la circulación, la habitabilidad, y el disfrute.

Por ejemplo, un estudio plantea si podríamos sentirnos como en casa en dos ciudades europeas (Copenhagen y París) aunque nunca las hubiésemos visitado, o bien crecido en ellas. La pregunta es: ¿Cómo sentirse en casa en ciudades que no conocemos? Sin entender la inconsciente predisposición humana resulta imposible comprender, o explicar, el comportamiento humano en los entornos arquitectónicos.

Para realizar la investigación se han empleado técnicas biométricas (eye tracking) que han facilitado el entendimiento de las respuestas humanas a la arquitectura, específicamente cómo las personas perciben los edificios. Los resultados son fascinantes ya que permiten comprender cómo el cerebro percibe a la arquitectura. Sigue leyendo

¿Pueden afectar al cerebro las noticias falsas?

El fenómeno de las noticias falsas (fake news) viene de lejos. En el pasado éstas adoptaban la forma de panfletos creados para desprestigiar al adversario político o a través de historias sensacionalistas diseñadas para que se viralizasen a la vieja usanza de la prensa escrita. El reciente surgimiento de información falsa impulsada por las redes sociales está produciendo un problema significativo, iniciando un serio debate y enorme preocupación a nivel internacional.

Plataformas y redes sociales como Facebook o Instagram han recibido fuertes críticas por permitir la difusión de información incorrecta o mal intencionada, debido a que facilitan que numerosos usuarios o bots automáticos posteen artículos que parecen legítimos y que se extienden rápidamente cómo la pólvora, con los consabidos “me gusta” o “compartir”. Facebook ha puesto en marcha nuevas herramientas para impedir que las falsas noticias se viralicen mientras que Twitter está probando nuevos sistemas que permitirán a los usuarios denunciar información falsa, malintencionada o peligrosa.

Recientes estudios han documentado que la limitación del cerebro humano también es un problema. Cuando las personas se sienten saturadas con nueva información tienden a confiar en mecanismos poco ideales para distinguir lo bueno de lo malo, y finalizan privilegiando lo popular sobre la calidad. Esta es una combinación letal producida por la saturación de información y la menor capacidad de atención, que hace que las noticias falsas se reproduzcan tan efectivamente.

Comparados con otros animales, los seres humanos venimos equipados con escasos conocimientos para navegar por el mundo que nos rodea. Por el contrario, tenemos una capacidad remarcable para aprender de otras personas y así alcanzar una comprensión de ese mundo. Ello nos permite adaptarnos a la información disponible de nuestro entorno. Esta tarea es tan compleja que destinamos las primeras décadas de la vida a aprender las formas para conducirnos por el mundo antes de alcanzar la libertad para poder realizar nuestras propias improntas y contribuciones. Sigue leyendo

Premio Nobel de Economía 2017 a la economía del comportamiento

El professor Richard H. Thaler de la Universidad de Chicago ha sido galardonado el 9 de octubre de 2017 con el Premio Nobel de Economía, por su contribución a la economía del comportamiento humano, basada en la incorporación de la psicología del comportamiento a las ciencias económicas. Sus investigaciones demuestran que las decisiones no siempre obedecen a criterios racionales, sino también participan variables psicológicas que las desvían de un comportamiento económico racional.

Los economistas suelen asumir que las personas tienen buen acceso a la información, pueden procesarla sin problemas y llevan a la práctica sus decisiones buscando una ganancia personal. Sin embargo, existen muchas discrepancias entre esas teorías y lo que luego ocurre. No siempre existe un comportamiento racional. En ocasiones, también influye el sentido de la equidad. Thaler ha contribuido a expandir y refinar el análisis económico al considerar tres rasgos que sistemáticamente influyen en las decisiones económicas: la racionalidad limitada, la percepción de justicia, y la falta de autocontrol.

Entre los méritos de sus propuestas hay que destacar el desarrollo de la teoría de la contabilidad mental, que explica cómo las personas simplifican las decisiones financieras. Esta sostiene que los individuos crean cuentas separadas en sus mentes y toman las decisiones según cómo afectan a esas cuentas separadas y no en el conjunto de sus finanzas. Un caso muy claro: financiar una necesidad de liquidez a corto plazo con un crédito al consumo, mucho más caro que sacar el dinero de los ahorros. Sigue leyendo

Cosmética electrónica: ¿futuro de la belleza personal?

El artista y creativo Nobumichi Asai ha proyectado mapas y creado efectos especiales con imágenes generadas por computadora (CGI) para transformar la apariencia de automóviles, muelles portuarios, edificios, y recientemente ha experimentado sobre un rostro humano. Con la mezcla de proyecciones a tiempo real (OMOTE) ha transformado el rostro de una modelo con “maquillaje electrónico”. En el proyecto han participado artistas, expertos maquilladores, diseñadores y programadores. Se acredita que el experimento ha iniciado una nueva era en la conceptualización y percepción de la belleza personal.

OMOTE, instalación de mapas del rostro y proyección a tiempo real puede considerarse como el precursor del maquillaje digital del futuro. Permite alterar drásticamente el contorno, color y maquillaje del rostro. El primer paso del experimento consiste en escanear la cara con un sistema de láser en 3D que permite crear un mapa del contorno. Luego, mediante gráficos de alta resolución se pueden manipular a tiempo real. Esta tecnología trasformadora se caracteriza por modificar las experiencias del maquillaje, aplicando y logrando nuevos métodos de cosmética para el futuro. Además, esta tecnología puede producir cambios tanto en los salones de belleza tradicionales como en el comercio online de productos de belleza.

La imaginería producida por ordenadores es muy frecuente en las películas cinematográficas, aunque ahora este grupo de creativos japoneses lo ha llevado al plano artístico para aplicarlo a la belleza personal. Este futuro se encuentra muy próximo. Sobre todo, porque un estudiante de la Harvard Business School ha desarrollado un sistema que permite imprimir el propio maquillaje a un coste muy razonable. Sigue leyendo

La neurociencia de las decisiones en el marketing

Me han solicitado escribir un breve comentario sobre el libro de Matthew Willcox, ¨Cómo tomamos decisiones¨ que ahora comparto…

Seguramente tomar una decisión constituye el mecanismo cumbre del cerebro. Aunque sería iluso asumir que somos dueños de nosotros mismos y que tenemos el control absoluto en el proceso.

Quienes en realidad toman las decisiones son los circuitos neuronales, realizando diversas operaciones, para finalmente enviar una decisión que nos hace creer que hemos sido nosotros los que las hemos tomado. Todo en una brevísima fracción de tiempo.

Cada decisión que tomamos, cada juicio que realizamos, produce una batalla en el cerebro; una batalla entre la intuición y la lógica. Y la parte intuitiva es mucho más importante de lo que en principio parece. La mayoría asume que somos capaces de tomar decisiones racionales. En ocasiones confiamos en nuestro instinto, pero es necesario recurrir al poder del razonamiento para llegar a las decisiones lógicas. Nos agrada asumir que nuestras creencias, juicios y opiniones se basan en sólidos razonamientos, Sin embargo todo indica que deberíamos repensar esas ideas. Sigue leyendo

Medición de emociones en las películas

 

La empresa de entretenimiento Disney Pixar ha puesto en marcha un sistema de reconocimiento facial que rastrea las expresiones de los espectadores para evaluar si la película tendrá éxito. Para ello ha desarrollado una app que combina la realidad aumentada (RA) con los libros para colorear. De esta forma, la nueva revolución de Disney llega mediante la inteligencia artificial (IA) y busca determinar cuál es el nivel de disfrute de los miembros de la audiencia en cada momento de una película.

Se trata de un sistema de reconocimiento facial denominado FVAEs (Autocodificadores factorizados variables), un algoritmo que permite rastrear las expresiones de los espectadores de un modo tan efectivo que, a los diez minutos, anticipa las respuestas de la audiencia para el resto de la cinta.

Para desarrollar el algoritmo se creó una base de datos de millones de etiquetas faciales, filmando con cuatro cámaras infrarrojas a los espectadores de 150 salas mientras veían 9 películas distintas, entre las que se incluyeron la última versión de Star Wars o la de El Libro de la Selva. En total, se obtuvieron 16 millones de estas etiquetas faciales entre 3.200 espectadores, lo que permite reconocer emociones como alegría, risa, tristeza, miedo, melancolía, elevación, empatía, entre otras.

La información obtenida facilita evaluar de un modo objetivo el éxito o no de una película al permitir comprender el verdadero comportamiento humano. Apple también está trabajando en una tecnología similar para estudiar las emociones correctas en el momento preciso. Sigue leyendo

Ámbito del neuromarketing en el futuro

Cuando los científicos del futuro analicen con perspectiva histórica los avances de la primera década del siglo XXI sin duda coincidirán en que los hallazgos sobre el funcionamiento del cerebro humano marcaron un verdadero hito. Todo vinculado a una intrincada red celular que se expresa mediante un oscuro código eléctrico.

La cuestión actual, sin embargo, es cómo aprovechar mejor este nuevo y rico conocimiento. Los médicos se motivan porque conducirá a adelantos significativos en medicina; los filósofos revisan la teoría de la objetividad; los analistas políticos cuestionan sus modelos de comportamiento de los electores, y los economistas descubren la neuroeconomía.

Ahora, inevitablemente las herramientas de neurociencias entran con ímpetu en la disciplina del neuromarketing, con posibilidades sin precedentes. Neuromarketing tiene mucho que decir y aportar sobre la complejidad de las motivaciones humanas, subjetividad e identidad. Sobre cómo las personas piensan y actúan consciente o inconscientemente con las marcas y sus mensajes. Qué asociaciones, emociones y sentimientos se desarrollan con respecto a las marcas. Cómo se forman las imágenes y cómo se modifican en el tiempo. Cómo las marcas viven y desaparecen de la memoria. Cómo encaja el concepto relacional en las actividades mentales. Finalmente, cómo se puede comprender lo que sucede en las personas cuando toda esta información está disponible.

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El Autor

Roberto Álvarez del Blanco

Es una de las principales autorida- des internacionales en marketing y estrategia de marca. Profesor del IE Business School.

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