Las neuronas espejo, que producen respuestas en el cerebro, tanto cuando realizamos una acción como cuando observamos a otros haciéndola, constituyen un mecanismo esencial de aprendizaje.

Investigaciones recientes sugieren que las neuronas espejo construyen las bases del comportamiento social, la capacidad de imitación, aprendizaje del lenguaje, e incluso empatía y comprensión.

Asimismo, desempeñan un papel importante en el desarrollo de empatía de la marca y ejercen influencia en el proceso de decisión de compra de productos y marcas.

Observar a alguien bebiendo un refresco o comiendo chocolate propicia la misma reacción en el cerebro que si lo tuviéramos en la mano. La respuesta neurológica genera el deseo, que puede satisfacerse comprando la bebida o el chocolate, y llevarlo efectivamente a las manos.

Esta sensación puede suceder varias veces al día. Por lo tanto, merece ser aprovechada como catalizadora de comportamientos que promuevan la demanda de la marca.

Visualizar a otros consumiéndola en situaciones agradables puede constituir una efectiva práctica para ciertas marcas, tanto en la publicidad gráfica como en la televisiva.