Tecnología como nueva nicotina
La adicción a los teléfonos inteligentes se ha convertido en peligrosa. Cuando se documenta que a algunas personas les resulta complicado relacionarse con otras debido a que necesitan consultar frecuentemente a sus teléfonos algo está fallando. En ciertos casos, se ha demostrado que personas que se encuentran forjando una relación cuando además interactúan con el teléfono en forma continuada, al final se sienten estúpidos.
Evidentemente, la tecnología está transformando al mundo y es positiva en innumerables aspectos. Sin embargo, la cuestión va más allá de si es buena o mala. La verdadera paradoja es lograr un uso equilibrado.
Sabemos que la interacción con los medios sociales produce dopamina en el cerebro, lo que activa los centros del placer. Es el mismo neuroconductor que se produce cuando se fuma, bebe o juega. Por ello, algunos analistas comienzan a observar a la tecnología como a la nueva nicotina. Hay personas que miran, miran y chequean la pantalla de su móvil, aunque no halla información nueva, o nada interesante. La cuestión es mirar y mirar. Continue reading
Mirando al futuro
Hoy te propongo hacer un ejercicio intelectual, acercándonos a la eudaimonía (palabra de origen griego que describe una vida completa, floreciente, significativa), y que, en síntesis, implica florecimiento humano.
Imaginemos que estamos en el año 1988. Internet o la Resonancia Magnética Funcional todavía no son ubicuas. Tampoco hay teléfonos inteligentes o GPS. La energía fotovoltaica solar no existe y tampoco los autos eléctricos. El mapa del genoma humano no ha sido descubierto aún.
Si la vida ha cambiado tan dramáticamente en los últimos 30 años … ¿Qué sucederá en los próximos 30 años? La humanidad se enfrenta a cambios sin precedentes, y el mundo necesita de nuevas soluciones. Continue reading
Hablar en silencio
La Inteligencia Artificial avanza y progresa con pasos decididos. Tres alumnos del MIT han desarrollado en el Media Lab el prototipo que responde al nombre de AlterEgo; una wearable que permite a los humanos interactuar con el lenguaje natural en banda ancha con máquinas, asistentes de inteligencia artificial, servicios, y otras personas sin mencionar palabra, sin movimientos externos, simplemente vocalizando internamente. El aparato capta las señales eléctricas, inducidas por los movimientos deliberados de la articulación del habla (cuando la persona intencionadamente vocaliza internamente) de la misma forma que cuando se habla con uno mismo. El aparato capta las señales eléctricas que emite el cerebro a medida que pensamos determinadas palabras, las decodifica, y las convierte en instrucciones.
AlterEgo tiene como propósito desarrollar la inteligencia humana y hacer que la informática, Internet, y las máquinas inteligentes se conviertan en extensiones naturales de la cognición humana, facilitando una conversación discreta, silenciosa entre las personas y las máquinas. El sistema es privado, personal y constituye una alternativa fluida para todas las plataformas informáticas actuales. Permite, además, una discreta solución a la información digital (servicios y aplicaciones) donde la interacción es intrínseca, más que extrínseca.
Las interfaces actuales presentan ciertas barreras para el mínimo esfuerzo, y para la comunicación privada humano-máquina. Para ello, hay que abstraer la atención del entorno, o en ocasiones verbalizar los mensajes privados mediante el habla, en público. El wearable supera estas barreras permitiendo a las personas comunicarse con los ordenadores sin necesidad de realizar ninguna acción explícita, sin obstruir la percepción, permitiendo que las personas sigan presenciando sus entornos con total normalidad. Continue reading
Piel artificial para robots
Más suave que la piel humana, más delicado que el contacto con un bebé, capaz de sentir el cambio de temperatura. Hablamos de un sensor… un polímero… convertido en piel artificial para robots.
A ritmo acelerado los robots se han vuelto más humanos. Están dotados de inteligencia artificial, flexibilidad, y apariencia humana. Ahora, investigadores de la UCLA y de la Universidad de Washington han implantado sensores flexibles en la piel artificial que se ¨injerta¨ en los dedos de los robots, o en sus prótesis, para mejorar su capacidad sensorial.
La piel humana constituye el mayor órgano y está repleta de terminales nerviosas que suministran información instantánea sobre temperatura, presión y dolor. La piel robótica está configurada por polímeros inteligentes expandibles según la humedad y la temperatura, y con partículas piezoeléctricas que generan corriente eléctrica cuando reciben presión.
Los adelantos en esta área se realizan a nanoescala, creando materiales que reaccionan ante múltiples estímulos. Se trata de sensores microscópicos que pueden ser 2.000 veces más sensibles que la piel humana. El núcleo inteligente se inserta entre dos nanorredes de electrodos, que detectan las cargas eléctricas producidas cuando los sensores sienten un objeto, y transmiten esa información al procesador central. El mayor desafío es lograr la capacidad para distinguir entre sentidos diferentes.
Cerebro interactuando con máquinas: “Brain hacking”
La especialidad de hackear el cerebro “brain hacking” pretende explicar cómo las neurociencias pueden contribuir a desarrollar ciertas tecnologías que facilitan estimular la aparición, entre otras cosas, de imágenes teofánicas. Constituye un campo ambicioso para aumentar las funciones del cerebro mediante la computación y la inteligencia artificial (IA).
Sin embargo, los recientes avances en esta área han producido cierta inquietud entre los expertos científicos debido a la preocupación sobre que determinados progresos en la computación del cerebro podrían generar desigualdades sociales, y alterar profundamente aspectos relevantes de la experiencia humana. Integrar la mente humana con las máquinas indudablemente creará beneficios, riesgos y oportunidades para diversos aspectos de la vida.
La neurotecnología es toda aquella tecnología que ejerce una influencia fundamental sobre el entendimiento del cerebro, y diversos aspectos de la consciencia u otras actividades de primer orden en el cerebro humano. Incluye tecnologías diseñadas para mejorar y reparar funciones cerebrales, y permitir a los investigadores y médicos clínicos visualizar el cerebro. Asimismo, la computación del cerebro es una interface cerebro-ordenador, en ocasiones denominada interface neuronal-control (NCI), interface máquina-mente (MMI), interface neuronal directa (DNI), o interface cerebro-máquina (BMI). Todas ellas implican un procedimiento de comunicación directa entre la red cerebral y un artilugio externo. La interface cerebro-ordenador (BCI) se diferencia de la neuromodelación ya que permite el flujo de la información bidireccional. Se la emplea en investigación, construcción de mapas, o para asistir, aumentar o reparar funciones cognitivas y sensoriales motoras.
Para entender mejor los aspectos y tendencias de esta nueva especialidad (computación del cerebro, tecnología del cerebro o neurotecnología) es conveniente analizar el impacto que pueda originar en distintos sectores. Con el objetivo de ilustrar estos adelantos analizaremos el impacto en los sectores del juego y entretenimiento, en el de educación, en marketing, en salud/neurología, en tratamientos de salud mental, en las ciencias del deporte, en entretenimiento y en defensa. Continue reading
Cerveza creada con inteligencia artificial
La expresión inteligencia artificial (IA) fue acuñada por John McCarthy en 1956, y la definió cómo: “… la ciencia e ingenio de hacer máquinas inteligentes, especialmente programas de cómputo inteligente”. La IA, también llamada inteligencia computacional, es la inteligencia exhibida por máquinas. En ciencias de la computación, una máquina “inteligente” ideal es un agente racional flexible que percibe su entorno y lleva a cabo acciones que maximicen sus posibilidades de éxito en algún objetivo o tarea.
Coloquialmente, el término inteligencia artificial se aplica cuando una máquina imita las funciones «cognitivas» que los humanos asocian con otras mentes humanas, como, por ejemplo: “aprender” y “resolver problemas”. Avances tecnológicos todavía clasificados como inteligencia artificial son los sistemas capaces de jugar ajedrez, GO y manejar por sí mismos.
Las cosas van demasiado rápido con la inteligencia artificial. Expertos vaticinan que el desarrollo de la IA, el mayor reto tecnológico de la historia, dará a luz una nueva generación de robots autónomos capaces de atender nuestras necesidades. Sin duda asistiremos a enormes avances en esta área. El futurólogo Raymond Kurzweil, que hoy trabaja en la división de Ingeniería de Google, está convencido de que durante este siglo los robots serán capaces de pasar el test de Turing, incluso antes de 2029. No sería la primera vez que se cumplen sus predicciones. El test de Turing, se basa en que la máquina en cuestión debe ser capaz de escribir una historia de ficción, crear un poema o elaborar una pintura para superar la prueba. Para superar este test, el agente artificial debe desarrollar un artefacto creativo a partir de una serie de géneros artísticos que requieren un mínimo desarrollo de inteligencia. Además, el artefacto debe cumplir con ciertas limitaciones que son impuestas por el evaluador humano. Aunque la creatividad no es exclusiva de la inteligencia humana, sí es uno de sus sellos de identidad”. Continue reading
Diseño de interfaces para impresionar al cerebro
Detrás de cada interface hay un diseñador. En algunos casos hasta un equipo integrado por varios de ellos, y todos tienen que considerar numerosos aspectos. ¿Cómo debería ser la sonoridad de Siri? ¿Qué cosas se le pedirá a Alexa que haga? ¿Cómo esperan los usuarios que reaccione el robot Kuri cuando le realicen una broma?
Poco a poco nos estamos acostumbrando a vincularnos con interfaces, e incrementalmente ellas también a convivir con nosotros, ya que interactúan con su entorno, hablan con sus usuarios, e incluso interpretan nuestras emociones según cambian nuestras expresiones faciales. Se denomina a este fenómeno Uso Afectivo de Interface (UAI), término adoptado del campo de la Computación Afectiva.
La Computación Afectiva es una especialidad de las ciencias computacionales, que se ocupa (y desarrolla) aquellas tecnologías que se pueden considerar inteligentes, y emocionalmente conscientes. Estas tecnologías presentan significativas oportunidades y desafíos debido a que disponen de competencias para comportarse con maneras y costumbres sociales. Así, podemos interactuar con ellas como si de seres humanos se tratara.
Cuando las personas ingresan en esa relación, la personalidad que ha sido diseñada para esos bots también afecta nuestro comportamiento. Se asume que cuando el bot tiene poco carácter estimula la peor reacción en los niños. Cuando no hay límites a la falta de cortesía, los niños tienden a ser más descorteses, e incluso pueden convertirse en abusivos. Cuando nos dirigimos a Alexa no es necesario pedir por favor, o decir gracias. La falta de autoafirmación y firmeza también puede afectar a los adultos. Por ejemplo, se ha estudiado cómo los bots femeninos responden al acoso sexual. Se ha demostrado que la personalidad permisiva de estos asistentes puede reforzar estereotipos preocupantes y perturbadores sobre la mujer, y permitir que el usuario se sienta libre para degradarla a su antojo. Continue reading
Descubrir mediante eye tracking cómo vemos el diseño
Los arquitectos reconocen que ciertos detalles pueden convertir los espacios en más cómodos, más hermosos, más deseados, y de mayor disfrute. Aunque haya escasa evidencia empírica para avalar estas consideraciones, una nueva área de investigación se orienta a determinar y cuantificar las respuestas psicológicas a los edificios: se trata de la nueva disciplina de la arquitectura cognitiva. De la misma manera que hablamos de neuromarketing, neuroeconomía, neurofinanzas y neurolegales, ahora damos la bienvenida a la neuroarquitectura. La esperanza es que con el mejor entendimiento a través de la ciencia los diseñadores pueden determinar aquello que a las personas les agrada o desagrada del entorno, para de esta manera poder mejorarlo sustancialmente.
Para ello se ha comenzado a investigar cómo el cerebro percibe a los edificios. Los resultados de las observaciones permiten crear lugares que estimulan la circulación, la habitabilidad, y el disfrute.
Por ejemplo, un estudio plantea si podríamos sentirnos como en casa en dos ciudades europeas (Copenhagen y París) aunque nunca las hubiésemos visitado, o bien crecido en ellas. La pregunta es: ¿Cómo sentirse en casa en ciudades que no conocemos? Sin entender la inconsciente predisposición humana resulta imposible comprender, o explicar, el comportamiento humano en los entornos arquitectónicos.
Para realizar la investigación se han empleado técnicas biométricas (eye tracking) que han facilitado el entendimiento de las respuestas humanas a la arquitectura, específicamente cómo las personas perciben los edificios. Los resultados son fascinantes ya que permiten comprender cómo el cerebro percibe a la arquitectura. Continue reading
Cómo será el museo del futuro
Se está produciendo una verdadera evolución (y revolución) a medida que se experimenta con nuevas tecnologías en las exposiciones itinerantes y permanentes de los museos. En un post anterior se ha descrito el experimento realizado en la Tate Gallery de Londres (Ver ¿”A qué huelen y saben los colores”? Septiembre 7, 2015). La tecnología está contribuyendo a modificar la experiencia de los visitantes a los museos, facilitando la participación, impulsando emociones y relaciones basadas en la sorpresa, deleite y estima.
Los museos están sumergiéndose en cambios que pueden constituir la mayor revolución en su historia. El avance tecnológico (pantallas a bajo precio, miniaturización mecánica y mayor desarrollo informático) facilitan un muy rico periodo de experimentación de diseños provocadores para las exposiciones museísticas. De esta manera las instituciones pueden atraer a una mayor diversidad de visitantes, interesar y motivar a los jóvenes, y cambiar el formato que las audiencias emplean para el aprendizaje del arte y de la ciencia.
Sin duda, asistimos a una manifestación de gran innovación en los museos, y algunos viven momentos excepcionales para deleitar a sus audiencias. En distintas ciudades del mundo, los principales museos están experimentando con herramientas digitales. Por ejemplo, este último verano el Museo de Historia Natural en Londres presentó una película de realidad virtual que recrea criaturas de 500 millones de años de antigüedad. También este año, el Museo del Holocausto y Centro de Educación en Illinois comenzó a mostrar mediante un vídeo interactivo historias reales de algunos supervivientes del holocausto, y que se espera pronto evolucione hacia una presentación en 3D holográfica. El MET de New York, que hace tres años ha creado su propio laboratorio de medios para investigar cómo las tecnologías pueden modificar las experiencias de las visitas a sus galerías y para probar nuevas ideas o formatos, está explorando una solución muy colorista para presentar sus afamadas piezas del templo de Dendur. De hecho este laboratorio está tratando de proyectarse, y descubrir cómo debería lucir el museo en los próximos 25-30 años. Continue reading
Estilos de vida que se reflejan en el cerebro
Las personas con un estilo de vida satisfactorio tienen conexiones cerebrales parecidas entre sí, igual que las que lo tienen negativo. En esta ilustración se muestra el esquema de la materia blanca del cerebro, realizado con imágenes por difusión espectral. Hay una fuerte correspondencia entre un conjunto particular de conexiones del cerebro y un estilo de vida y de conducta positiva, según los estudios realizados por investigadores de la Universidad de Oxford.
El equipo de científicos dirigido por el Centro de Resonancia Magnética Funcional del Cerebro de la universidad investigó las conexiones de los cerebros de 461 personas y las comparó con 280 medidas conductuales y demográficas diferentes, registradas en los mismos participantes. Encontraron que la variación en la conectividad cerebral y los rasgos de un individuo están relacionados: aquellos con estilos de vida y comportamientos clásicamente positivos tenían diferentes conexiones que aquellos con costumbres clásicamente negativas.
Se tomaron los datos de las 461 exploraciones y se los utilizó para crear un mapa promedio de los procesos cerebrales de los participantes. Es cómo un mapa de la población promedio de 200 regiones de todo el cerebro que son funcionalmente distintas unas de otras y sobre las cuáles se puede analizar en cuánto se comunicaban entre sí estas regiones, en cada participante. El resultado es un conectoma (mapa de conexiones entre las neuronas) para cada sujeto: una descripción detallada cuanto se comunican entre sí esas 200 regiones cerebrales. Posteriormente, el equipo añadió las 290 medidas conductuales y demográficas diferentes de cada sujeto y realizó un análisis de correlación canónica entre los dos conjuntos de datos – un proceso matemático que puede descubrir relaciones entre los dos grandes conjuntos de variables complejas. Continue reading







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