MIT Media Lab ha desarrollado un prototipo que utiliza IA generativa para interpretar y destilar la imagen de una fotografía en una fragancia. El Dispositivo Anemoia, conocido como «máquina de memoria de aroma», consta de tres secciones dispuestas verticalmente: los usuarios colocan una fotografía analógica en la sección superior.

Un ordenador impulsado por IA, situado en el centro, analiza la imagen y permite a los usuarios crear un prompt usando tres diales. Luego, la máquina produce un aroma personalizado a partir de un conjunto de bombas conectadas a depósitos de fragancias en la parte inferior.

En el MIT Media Lab, han creado un prototipo que convierte fotografías y datos en aromas.
Todo el pipeline gira en torno a una metáfora de la destilación, donde partiendo de un artefacto de memoria denso y en capas, se transforma y se comprime en algo definitivo.
Con el Dispositivo Anemoia, los investigadores se interesan por una rama particular de la nostalgia llamada «anemoia», que puede describirse como nostalgia por una época que nunca has experimentado. Se supone que el Dispositivo Anemoia puede convertir cualquier recuerdo fotográfico en un aroma, aunque en el laboratorio están especialmente interesados en los recuerdos aspiracionales.

Los usuarios escanean una imagen y luego trabajan con los prompts para obtener una fragancia personalizada.
Las fotografías de la infancia, los archivos familiares, las recetas heredadas son los destinos evidentes, pero el encuadre de la anemoia permite que el sistema comience en un espacio más amplio y universal, y luego se dirija hacia el territorio de la pregunta más difícil y personal.
La máquina utiliza un modelo de visión y lenguaje para interpretar el contenido de una imagen, pero los usuarios pueden influir en el resultado final interactuando con los diales.
Primero, seleccionan un punto de vista particular de la fotografía. Podría ser un ser humano representado en la fotografía, o un objeto inanimado, como un árbol o una bicicleta.
Luego, si el sujeto es una persona, puede especificar si es un niño o una persona mayor. Si es un objeto, puede situarlo en su ciclo de vida con opciones como «crudo» a «en uso» o «descomposición».
Finalmente, pueden asignar un tono emocional a la fotografía seleccioando palabras emotivas. Durante una sesión de prueba, por ejemplo, un participante subió una fotografía de archivo de una pareja comiendo lo que parecía ser una manzana o una pera, en escalera de piedra de un hermoso jardín. El usuario especificó la fruta como sujeto, seleccionó «en uso» y eligió «calma» como estado de ánimo.
La formulación de aroma resultante tenía un toque de manzana especiada, pera y una fragancia de almizcle terroso. El usuario olió el resultado y al principio describió haber sido transportado al otoño, lo cual tenía sentido como componente principal del aroma.

Los prompts son dirigidos por una IA.
Los investigadores son conscientes de que hay más en un momento temporal que las asociaciones evidentes que una máquina podría producir entre «manzanas» y «otoño». Estableciendo que ese «vocabulario compartido» era importante para ayudar al sistema a llegar a algún punto antes de que pudiera volverse más matizado y creativo. Pero eso no significa que la máquina caiga en clichés cada vez.
Por un lado, el prototipo actual incluye una biblioteca de aromas con 50 fragancias que incluyen desde sándalo y bosque de pino hasta libros antiguos, cuero y arena. Cada uno se incorpora en incrementos de «un segundo», lo que finalmente crea una gran variedad de mezclas que dependen mucho del indicador del usuario.

Los diales permiten a los usuarios seleccionar entre opciones después de que la máquina haya interpretado la fotografía.
La narrativa que los usuarios construyen alrededor de la fotografía también puede eludir traducciones literales. Por ejemplo, dos personas pueden convertir la misma fotografía de la playa en atmósferas muy diferentes según sus selecciones. Los investigadores han dedicado mucho tiempo interesados en formatos que logren que los recuerdos sean más tangibles. Así han explorado cómo los recuerdos podían almacenarse en el ADN de las plantas a través de una organización de investigación llamada Grow Your Own Cloud.
En la realidad actual, nuestros recuerdos se externalizan, normalmente se almacenan en infraestructuras digitales y se recuperan a través de funciones, archivos y fuentes. Son accesibles, pero no están realmente con nosotros, y se intenta cambiar eso. En última instancia, podría haber dos formas de desarrollar aún más el prototipo. Una es un dispositivo del tamaño de un escritorio que la gente podría usar para «imprimir» recuerdos en casa. La otra es un servicio online que permitiría enviar las fotografías en forma remota.

Se mezcla de una biblioteca de 50 fragancias.
Los investigadores son conscientes de la contradicción de usar la tecnología para reconectarnos con los sentidos e incluso con la naturaleza, pero la abrazan. Otras incursiones en el diseño para aromas incluyen un difusor que utiliza “tarjetas” de celulosa reciclables con esencia.

Difusor de aromas con tarjetas de celulosa reciclables que se insertan en un pequeño dispositivo.

