Capacidades hápticas. Está en las manos…

picture1El estudio científico de las funciones de la mano siempre ha sido impulsado por demandas tecnológicas, consecuencia del desarrollo de objetos con atributos múltiples que requieren de respuestas del comportamiento y neuronales. Recientemente, esta perspectiva ha sido ampliada, provocando una nueva ola de investigaciones que se enfocan en la funcionalidad de las manos desde la óptica del hardware (robots, displays hápticos, grabación de respuestas neuronales somato-sensoriales…) y diseño de software (tecnologías para entornos virtuales).

El objetivo de estas investigaciones es diseñar y construir interfaces hápticas y multisensoriales para poder explorar y manipular mundos reales y virtuales. Es notorio que la ergonomía será crítica para los sistemas que se construyan en el futuro, que tendrán en cuenta y estarán en función de las capacidades o limitaciones táctiles-hápticas y del sistema motor.

Por ejemplo, en el diseño de productos para entornos virtuales (tamaño, textura de la superficie y conformidad con las especificaciones) se deberán considerar dos tipos de señales táctiles que las personas puedan utilizar efectivamente. Es válido tanto para sistemas de tele-operación que envían información a las manos del usuario cómo para entornos remotos reales (tele-robótica).  Las funciones de las manos se vinculan a actividades qué por su naturaleza son esencialmente sensoriales, y a otras con un fuerte componente motor.

Utilizando la resonancia magnética functional (IRMf) se ha demostrado actividad neuronal en una red de la región parietal frontal del cerebro cuando las personas desarrollan delicadas tareas de discriminación táctil especial. En la red los niveles de actividad en dos subregiones de la corteza parietal posterior media y en el precuneus derecho (localizado en el lóbulo parietal) predecían las sensibilidades táctiles de los individuos analizados.

Es evidente que la proliferación de pantallas táctiles, en una multitud de artilugios, se ha acelerado recientemente aunque con cierta carencia de sensaciones táctiles, que en algunos casos han demostrado ser incontrolables (se extraña el sentimiento del comando convencional). Por este motivo, la tecnología háptica intenta suministrar sensaciones capaces de estimular ciertas interacciones físicas cuando se usa o toca una pantalla táctil. Marcas como Motorola, Toshiba o Apple han incorporado soluciones para sus productos.

Sin embargo, aún queda camino por recorrer. La vibraciones logran estimular la denominada “interacción natural” y la tecnología háptica intenta encontrar las soluciones adecuadas. El caso de las acciones hedonísticas producidas por la relación táctil con los teléfonos inteligentes es un claro ejemplo de ello.

La demanda de teléfonos con pantallas táctiles se ha incrementado en los últimos años a niveles extrarordinarios. Sin embargo, una de las quejas más frecuentes de los usuarios es la falta de reacción a la sensación física cuando se presionan las teclas virtuales. Esto lleva a una cierta perplejidad y desconcierto con respecto a la efectividad de su acción. Las pantallas son hermosas a la vista, mucho más que para los dedos. Marcas como iPhone, Nokia y Samsung tratan de revolucionar el sentido del tacto proponiendo nuevas soluciones hápticas (de hecho Samsung ha creado la submarca Anycall Haptic™ para uno de sus nuevos modelos). Cuando se pulsan las teclas virtuales se escuchan clicks, se sienten vibraciones y otros impulsos táctiles (algunos modelos suministran hasta 22 sensaciones táctiles). También ofrecen pantallas táctiles que actúan como pequeñas bombas de suministro de líquido en el cristal. El líquido es inyectado en la pantalla produciendo la sensación de tocar y presionar algo real que se puede sentir. Una protección de plástico evita el contacto entre el panel LCD y el líquido.

Asimismo, los conocimientos hápticos están siendo trasladados a las aplicaciones en sistemas de realidad virtual. Las señales auditivas y visuales son sencillas de replicar en informática y telecomunicaciones. Las señales táctiles tienen mayor complejidad. En algunos sistemas virtuales seguramente los teclados permiten escribir en palabras y los joysticks y steering wheels pueden ser vibratorios. Pero, ¿cómo tocar aquello que está en el interior del mundo virtual? ¿Cómo, por ejemplo, el jugador de un videojuego puede sentir la robustez, frío, peso y tamaño de su “armamento virtual”? ¿Cómo un astronauta puede sentir, durante el entrenamiento en el simulador de vuelo, el peso y textura de una roca lunar virtual? Los esfuerzos creativos y tecnológicos se redoblan para que las experiencias táctiles en estos contextos resulten mucho más envolventes y reales.

Los movimientos y capacidades de nuestras manos son la fuente de inspiración del Proyecto Soli de Atap Google.

A partir del uso de radares consiguen que ya podamos interactuar con los objetos sin tocarlos, de una forma que antes sólo podíamos soñar.

Bienvenidos al futuro… y a disfrutar del video pulsando el link:

https://www.google.com/atap/project-soli/

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El Autor

Roberto Álvarez del Blanco

Es una de las principales autorida- des internacionales en marketing y estrategia de marca. Profesor del IE Business School.

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